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​Las historias que compartimos

A un año de su partida puedo decir que lo extraño profundamente, pero mi corazón desde ese día y aún antes, estaba y sigue tranquilo.

 

 El poder gozarlo en vida hasta su último día fue el regalo más hermoso que me pude dar.

 

El estar PRESENTE, y acompañarlo todos esos años de su enfermedad que fueron muy duros tanto para él y después para todos nosotros, su familia.

 

Pero, con el pasar de los días, al saberlo enfermo, solo me quedó la enseñanza de no preguntar el ”¿Por qué, si era un hombre tan generoso, un ser humano que irradiaba paz a quien estaba a su lado, un hombre apasionado de su trabajo, amoroso con su familia y con cada una de las personas a su alrededor?”.

 

Al no obtener respuesta alguna entendí que la pregunta correcta era el “¿PARA QUÉ?”.

 

 Fue ahí, donde infinitas respuestas llegaron a mí; y una de ellas fue la de GOZAR en vida a nuestros seres queridos y desde ese momento decidí así,  vivir su enfermedad.

 

Gocé estar con él aun sin platicar, tardes enteras acostada a su lado; gocé preguntarle sus miedos y escuchar sin juzgar ni opinar; gocé sentir La Paz de su interior; gocé las tardes en el hospital viendo sus programas favoritos de TV; gocé verlo disfrutar el placer de comer: las cenas acompañadas de un buen vino tinto en la CDMX antes de sus chequeos de rutina; aprendí y gocé   ¡VIVIR EL MOMENTO AL MÁXIMO!… por eso hoy solo me queda agradecimiento infinito y todo el aprendizaje que me dió el gran ser humano que Dios me regaló como PADRE.

 

La lectura, una de mis pasiones en la vida,él me la inculcó.

Gozo, viajo y disfruto cada libro que leo…

¡Gracias pá por tanto!... ¡te llevo siempre en mi corazón!

Gaby Cabrera

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